Adolescencia y desarrollo cerebral

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Adolescencia y desarrollo cerebral

Adolescencia y desarrollo cerebral

Durante el periodo de la adolescencia se producen cambios cruciales en nuestra corteza cerebral. El cerebro adolescente entra en una fase de remodelación y poda sináptica, algo muy parecido a “estar en obras”. ¿Qué significa esto? La fase de remodelación cerebral hace referencia a un mayor desarrollo del lóbulo prefrontal, encargado, entre otras cosas, de la capacidad de reflexión y autocontrol de nuestras acciones. En virtud de ese desarrollo, el adolescente siente la capacidad de autodeterminación, exploración e independencia. Ello puede ocasionar conflictos en los entornos familiares y escolares, que se resolverán con mayor o menor éxito según el modelo de apego parental que el niño haya experimentado en su infancia.

El desarrollo cerebral durante la adolescenciaAsimismo, durante este periodo, se producen cambios en la manera de afrontar el aprendizaje. En contra de lo que se ha supuesto siempre, la adolescencia no es una fase de inmadurez sino de maduración y búsqueda de sentido e identidad propia. Por ello, el adolescente necesita experimentar para aprender, de ahí que tengan más tendencia a la aventura, siempre guiados por un sesgo de positividad que, en ocasiones, no les hace evaluar fielmente los riesgos que corren. No obstante, esta tendencia a la experimentación y la aventura, les permite, siempre que no se ponga en riesgo su integridad, resolver conflictos por sí mismos y desarrollar conexiones cerebrales nuevas muy necesarias para su futuro adulto.

Para los adultos que los acompañamos, esta época es especialmente complicada, pues nos parece que nuestros hijos viven en una tormenta cerebral continúa y que han puesto nuestro orden de convivencia patas arriba. El modelo de apego que tiene en cuenta la comunicación durante la infancia, la presencia paciente y afectiva, y la imposición de límites claros y coherentes es la mejor manera de afrontar esta etapa de manera positiva. También es necesario cuestionar el tópico de que la adolescencia es una mala fase que es mejor dejar atrás cuanto antes. Si abandonamos esa preconcepción, disfrutaremos más del crecimiento  y del desarrollo de nuestros hijos.

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